Trío Arbós, grupo residente de la Temporada 26/27 del CNDM

Parece mentira que un grupo español tan permanentemente joven haya cumplido ya los treinta años. Quizá esa vitalidad en la duración se deba a un constante desplazamiento por toda el área de la vida musical. En su origen, un trío clásico, formado por piano, violín y violonchelo, podría haber estado condenado a la música de cámara clásica con los inevitables tríos de Brahms, Schumann o Schubert. Y, sí, ese terreno también lo hollaron este formidable trío, les faltó tiempo para traspasar fronteras de cualquier ámbito.

Pronto se instalaron en el repertorio contemporáneo, nacional e internacional, algo que implicó incentivar y convencer a compositores españoles a creer en esta fórmula tan connotada por el Romanticismo. Batalla ganada, desde los más jóvenes hasta los consagrados, prácticamente todos se encontraron con la intensa y fluida actitud de un trío capaz de cualquier cosa que se propusiera. Llegaron rápido las grabaciones, hoy una treintena.

Pero su inquietud no se iba a quedar ahí, también se propagó por los géneros, los más nobles del ámbito popular, como el flamenco, el jazz o hasta el bolero. Y para cuando su ambición los conducía hacia orgánicos ampliados, supieron fidelizar a un selecto grupo de amigos para organizarse como cuarteto, y hasta sexteto. Quedaba la presencia en instituciones diversas que los han acogido casi como parte fija de sus programas, como la Fundación BBVA, o el extinto CDMC, donde figuraron como residentes.

De todo esto va a dar buena cuenta su actual invitación como grupo residente de la temporada 2026-2027 del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). Ocho conciertos con una amplia agenda de viajes, Bogotá, Cádiz, Segovia, Valladolid y Madrid; y un repaso a campos expresivos y culturales que servirán para recordar desde la espiritualidad y el misticismo hasta la generación del 27 y el recuerdo de Falla en su doble aniversario en 2026 y su maravilloso Concierto para clave. No faltarán los imprescindibles tríos de Schubert y Brahms, además de alguna curiosidad que agradecerá cualquier nostálgico de la musicología española, una obra de Adolfo Salazar, tan llorado como musicólogo como olvidado en su faceta de compositor. (Jorge Fernández Guerra)

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